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La alquimia era una técnica antigua practicada
especialmente en la
edad media que se dedicaba principalmente a descubrir una
sustancia que transmutaría los metales más comunes en oro y
plata y a encontrar medios de prolongarindefinidamente la vida
humana.

Alquimistas tratando de comvertir otros metales en oro
Que es la Alquimia?
La alquimia era una antigua práctica protocientífica que combina elementos
de
la química, la física, la astrología, el arte, la semiótica, la
metalurgia, la medicina y el misticismo. Aunque estas prácticas
eran normalmente usadas fuera de lo que ahora se conoce como
método científico, la alquimia puede ser considerada como la precursora
de la moderna ciencia química antes de la formulación del método cientifico.
La meta más conocida de la alquimia era la transmutación de cualquier metal
en oro
o plata. Los alquimista también intentaron crear una panacea,
un remedio que supuestamente curaría todas las enfermedades y
prolongaría la vida indefinidamente. Se creía que la piedra filosofal
era un ingrediente esencial para estas metas, pues esta sustancia
mítica supuestamente tenía el poder de lograr ambas cosas. Una
tercera meta de muchos alquimistas era crear vida
humana.
Con el tiempo, las metas de la alquimia fueron totalmente reinterpretadas
por
muchos lectores, que llegaron a creer que eran en realidad metáforas
de una transformación espiritual del alquimista y escribieron
entonces manuales que reinterpretaban la alquimia como una
práctica espiritual. Por esta razón, muchos manuales de alquimia describen
la piedra filosofal como un don que cada hombre lleva potencialmente
dentro, la transmutación como el proceso que transforma al alquimista
mediante el estudio de las ciencias y la panacea como el auténtico
significado del amor y la ciencia. Estos escritores sentían que
cuando se leía un libro sobre alquimia el lector debía leer entre
líneas para entender el camino a seguir, descodificando el texto
secreto para descubrir su auténtico significado.

Antiguos simbolos alquimicos
Alquimia Griega:
Los orígenes de la química se pierden en la noche de los tiempos.
Estos orígenes son técnicos y mágicos a la vez. Cuando se funda la
civilización griega,
ya se conocen el cobre, el bronce y el hierro; el oro y la plata se usan
para ornamentos
y el plomo fácil de trabajar estálejos de ser ignorado.
Se conoce la manera de obtener tintes (púrpura del múrex), de fundir los
esmaltes
y desde la más remota antiguedad, se extrae el cinabrio (sulfuro rojo),
un líquido brillante como la plata, muy pesado y que posee todas
las propiedades de un metal.
Los primeros filósofos griegos, cuyo método de planteamiento de la mayor
parte de los problemas era teórico y especulativo, llegaron a la conclusión
de que la tierra estaba formada por unos cuantos elementos o sustancias
básicas.
Empédocles de Agriento, alrededor del 430 a.C. estableció que tales
elementos eran cuatro: tierra, aire, agua y fuego. Un siglo más tarde,
Aristóteles supuso que el cielo constituía un quinto elemento, el éter.
Los griegos creían que las substancias de la tierra estaban formadas
por las distintas combinaciones de estos elementos en distintas proporciones.
Los griegos se planteaban la cuestión de si la materia era continua o
discontinua,
es decir si podía ser dividida y subdividida indefinidamente en un polvo
cada vez más fino, o si, al término de este proceso se llegaría a un punto
en el que las partículas fuesen indivisibles. Leucipo de Mileto y su
discípulo
Demócrito de Abdera (aprox 450 a.C.) insistían en que la segunda hipótesis
era la verdadera. Demócrito dio a éstas partículas el nombre
de átomos (o sea no divisible). Llegó incluso a sugerir que algunas
substancias
estaban compuestas por diversos átomos o combinaciones de éstos.
También pensaba que una sustancia podía convertirse en otra al ordenar
sus átomos de diferente manera. Si tenemos en cuenta que es sólo una sutil
hipótesis, es sorprendente la exactitud de esta intuición. Pese a que la
idea
pueda parecer hoy evidente, estaba muy lejos de serlo en la época en que
Platón y Aristóteles la rechazaron.
En el 600 a.C. el filósofo griego Tales de Mileto descubrió que una resina
fósil
descubierta en las playas del Báltico, a la cual nosotros llamamos ámbar
y ellos llamaron elektron tenía la propiedad de atraer plumas, hilos o
pelusa
al ser frotada con un trozo de piel.
El pensamiento alquímico de la antigua Grecia se basó en teorías
y especulaciones y muy pocas veces en la experimentación.
Muchas de las escrituras griegas del tema se conservaron y despertó
el estudio de ésta ciencia en la edad media.
Alquimia en la Edad
Media
Los sucesores de los griegos en el estudio de las substancias
fueron los alquimistas medievales, aunque sumergidos en la magia
y la charlataneria, llegaron a conclusiones más razonables
y verosímiles que las de aquéllos, ya que por lo menos manejaron
los materiales sobre los que especulaban.
Durante la edad media, especialmente entre los siglos 5 y 15,
la ciencia fue oscurecida por las inquietudes religiosas.
Sin embargo, en el siglo 7 la ciencia reapareció con los árabes,
quienes habían acumulado los antiguos conocimientos de los egipcios
y de la filosofía antigua griega a través de la escuela alejandrina,
fundando una práctica: la alquimia, el precedente de la química.
La alquimia europea fue heredada de los árabes de esta forma:
1º- La influencia árabe penetró en occidente primero por España:
el califato de Córdoba alcanzó su apogeo durante los reinados
de Abderramán II (912-961) y de al-Hákam II (961-976).
Se crearon escuelas y bibliotecas que atrajeron a los estudiantes
de todo el mundo mediterráneo. Según la tradición, el monje Gerbert,
más tarde papa con el nombre de Silvestre II (999-1003),
fue el primer europeo que conoció las obras alquímicas escritas
por los árabes, aunque personalmente fuera sobre todo teólogo
y matemático.
2º- Pero fueron principalmente las Cruzadas las que pusieron al occidente
en relación con la civilización árabe y despertaron vivo interés
por la ciencia oriental. Observemos también que Scicilia constituye
un nexo entre Oriente e Italia: el astrólogo Miguel Escoto dedicó su
De Secretis (1209), obra en la cual las teorías alquimistas estaban
extensamente desarrolladas, a su maestro el emperador
Federico II de Hohenstaufen.
La alquimia comenzó a ponerse de moda en occidente a mediados del siglo 12,
época en la cual fue traducida del árabe al latín la obra conocida con el
nombre
de Turba philosophorum (la turba de filósofos).
Las traducciones del árabe aumentaron progresivamente y suscitaron
en el siglo 13 una extraordinaria boga literaria de la alquimia.
Los alquimistas consideraron los metales como cuerpos compuestos,
resultantes de 2 propiedades comunes: el mercurio, que era lo metálico,
y el azufre, que era lo combustible. Posteriormente consideraron un tercer
principio,
la sal, identificada con la solidez y la solubilidad.
Estos principios alquimistas sustitutyeron durante la Edad Media a los
elementos
de la filosofía helénica. Una idea inmediata fue la posibilidad de conseguir
la transmutación de los metales, mediante la combinación
de esos tres principios, pero esta transmutación sólo podía ser factible
en prescencia de un catalizador al que se llamó piedra filosofal.
La historia de la alquimia es básicamente la búsqueda de la piedra filosofal.
Por otra parte los alquimistas confundidos con magos y brujos,
sufrieron persecución por parte de las autoridades religiosas.
Tratando de explicar las diversas propiedades de las sustencias,
los alquimistas atribuyeron dichas propiedades a determinados elementos,
que añadieron a la lista. Identificaron el mercurio como el elemento
que confería propiedades metálicas a las sustancias, y el azufre,
como el que impartía la propiedad de la combustibilidad.
Según aquellos alquimistas, una sustancia puede transformarse en otra
simplemente añadiendo y sustrayendo elementos en las propiedades adecuadas.
Un metal como el plomo, por ejemplo, podía transformarse en oro
agregándole una cantidad exacta de mercurio.
Durante siglos prosiguió la búsqueda de la técnica adecuada
para convertir en oro un "metal base" y en esto se basó toda la alquimia
medieval.
En este proceso, los alquimistas descubrieron sustancias mucho más
importantes
que el oro, tales como los ácidos minerales y el fósforo.
Los ácidos minerales: nítrico, clorhídrico y, especialmente sulfúrico;
introdujeron una verdadera revolución en los experimentos de la alquimia.
Éstas sustancias eran ácidos mucho más fuertes que el más fuerte conocido
hasta entonces (el ácido acético o vinagre), y con ellos podían
descomponerses
las sustancias, sin necesidad de emplear altas temperaturas ni recurrir
a largos períodos de espera.
El primer ácido mineral en descubrirse fue probablemente el ácido nítrico,
hecho por la destilación de salitre, vitriolo y alumbre.
El que presentó más dificultades fue el ácido sulfúrico,
que era destilado del vitriolo o alumbre solos pero requería contenedores
resistentes a la corrosión y el calor.
Mucho más difícil fue el ácido clorhídrico que era destilado de sal somún
o sal de amoníaco y vitriolo o alumbre.
De todas formas, pocos alquimistas se dejaron tentar por éstos importantes
éxitos secundarios, para desviarse de lo que éllos consideraban su búsqueda
principal.
Muchos simulaban producir oro por medio de trucos de prestidigitación para
ganar
el apoyo financiero de los mecenas.
Los trabajos de los alquimistas de la Edad Media ,
aunque infructosos en el descubrimiento de la piedra filosofal
y del elixir de la larga vida, y por tanto estériles, produjeron indudables
progresos
en la química de laboratorio, puesto que prepararon nuevas sustancias,
inventaron aparatos útiles y desarrollaron técnicas empleadas más tarde por
los químicos.
Desde el punto de vista metodológico, se debe a los alquimistas una
operación fundamental
en química: la operación de pesar.
Sus filtros exigían una dosificación minuciosa de los ingredientes que se
mezclaban:
así en sus laboratorios "fáusticos", los alquimistas eleboraron
lo que más tarde iba a ser el método cuantitativo.
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